jueves, 2 de octubre de 2014

GALA LEÓN


                                          Original publicado en la revista Basket Fem. Octubre 2014

Ser mujer es jugar permanentemente en el lado débil. En la vida como en el deporte. Lo digo yo y lo habrá pensado sin duda la nueva capitana del equipo de Copa Davis Gala León, a quien con su estrenado cargo le ha llovido la consabida carga de críticas machistas, gestos de asombro y risas asociadas a los más rancios tópicos sobre la idiosincrasia del sexo femenino. La reacción más llamativa, por tratarse del que desde hace años entrena al mejor tenista del mundo, ha sido la de Toni Nadal quien no ha tardado en cuestionar a la directora deportiva de la RFET con argumentos que me gustaría analizar aquí:

Gala León no es conocida en los circuitos profesionales masculinos”. Si Nadal alude a su falta de curriculum deportivo, habría que recordarle que Gala León alcanzó el puesto 27 del ranking WTA y se mantuvo durante nueve temporadas entre las cien mejores tenistas del mundo, algo de lo que ni de lejos podría presumir alguien que, como él, nunca fue tenista profesional. Obviamente no es imprescindible haber sido un gran deportista para ser un gran entrenador (Toni Nadal es la prueba). Tampoco todos los grandes deportistas han llegado a ser grandes entrenadores ni a liderar con éxito a un grupo de jugadores. El mundo del deporte está lleno de ejemplos paradigmáticos de uno y otro signo.
No tiene conocimiento del juego que se desarrolla en el circuito masculino”. Que una tenista profesional, directora deportiva de la RFEF y entrenadora profesional con años de experiencia carezca de conocimientos sobre el tenis en general y el masculino en particular (?) no es creíble. En cualquier caso, no hemos escuchado decir nada parecido respecto de la pléyade de entrenadores masculinos de equipos y deportistas femeninos, ni tampoco acerca de aquellos entrenadores que asumieron altas responsabilidades careciendo en ese momento de experiencia y formación. ¿Se imaginan a Amaya Valdemoro dirigiendo al Real Madrid de baloncesto? ¿Pensaban que Juan Orenga entrenaría a la mejor selección española de todos los tiempos?
Nunca un equipo de Copa Davis ha sido dirigido por una mujer”. Lo que resulta sorprendente es que en pleno siglo XXI haya quienes sigan despotricando contra las mujeres que aspiran a estar al frente de equipos deportivos. Supongo que la misma rabia les invadirá cuando constatan que hay mujeres que pilotan aviones, mandan batallones, dirigen bancos o presiden Naciones. Si eres chica debes llegar a ser bonita como mamá. Ser inteligente, como papá, es aspiración legítima y exclusiva de los chicos (hipercor dixit)
Me reservo para el final el más pedestre de los argumentos de Nadal contra la idoneidad de Gala León: “Es una dificultad logística difícil de superar, cuando en los equipos de Copa Davis te pasas tanto tiempo en un vestuario con poca ropa, que una mujer esté por allí dirigiendo la competición” El antediluviano refrán “el hombre es fuego y la mujer estopa...” recargado por quienes siguen empeñados en olvidar dos hechos palmarios: primero, que solo en las pelis porno los hombres y las mujeres se comportan como máquinas del amor, siempre excitados, siempre dispuestos a perder la cabeza y el sentido de la responsabilidad por un trozo de carne musculada; y segundo, que ni todos los hombres ni todas las mujeres son heterosexuales. Creo que los temores de Nadal y sus corifeos nada tienen que ver con el pudor sino con el poder. Que sepamos no se muestran tan recatados cuando las mujeres en lugar de a dirigir entran en un vestuario masculino a limpiar o a dar masajes. Tampoco suelen ver dificultad “logística” alguna en que un congénere masculino entre en el vestuario de su equipo femenino de baloncesto, de voley o de fútbol. Quizás dan por sentado que la educación - eso que nos impide irrumpir en un espacio privado sin llamar o convocar reuniones de trabajo en el baño precisamente cuando la gente lo está usando - es, como el brandy soberano y la profesión de entrenador, cosa de hombres.

Solo la lógica patriarcal está detrás del escándalo por que una mujer lidere el equipo español de Copa Davis (no quiero pensar en la que se organizará el día que alguien por fin se atreva a poner a una mujer al frente de un gran equipo profesional de fútbol o de baloncesto). Cuando definitivamente rompamos con esta nefasta antigualla intelectual empezaré a creer en las solemnes declaraciones de principios acerca de los sagrados valores que intentamos cultivar la gente del deporte.