domingo, 4 de octubre de 2015

EDUCAR EN VALORES


Es un clásico entre los educadores afirmar que nuestra filosofía, por encima de selecciones y calificaciones, más allá de enseñar contenidos, preparar para futuras etapas o formar profesionales, consiste en “educar en valores”. Los valores son la brújula que orienta en la toma de decisiones, pero no tienen vida propia sino que históricamente contribuyen a la supervivencia del sistema económico y social vigente. Comparto con ustedes algunas de las que, a mi parecer, son claves ideológicas de este sistema en la actualidad y les invito a cuestionarse si no son las que conspiran tras cierta versión, desgraciadamente muy extendida, de la educación.

jueves, 12 de febrero de 2015

MACDONALIZAR UNA CANTERA


original publicado en Revista Basket Fem, Febrero 2015

Hace apenas unos meses mostraba en estas mismas páginas mi más sincera admiración por Francis Tomé, un entrenador orgulloso de competir anteponiendo la formación de cada uno de sus chavales a los resultados del equipo. Eran los momentos gloriosos del equipo filial de Unicaja, que dejaba boquiabiertos a propios y extraños por el desparpajo de un puñado de jovenzuelos capitaneados por un técnico que ganaba prestigio en el baloncesto nacional haciendo, como él solía repetirnos, ni más ni menos que lo que diariamente acostumbramos a hacer los entrenadores de base en nuestros respectivos clubes. Francis también recibía felicitaciones y parabienes desde todas las instancias de su club. Eran tiempos dichosos en los que se blasonaba de cantera y se pregonaba a los cuatro vientos que los valores de la formación trascendían el estrecho horizonte de los resultados. Hace unas semanas que Tomé ha sido cesado, que ironía, por los mismos resultados que antes no eran esenciales. No es casualidad que las cañas se hayan tornado lanzas contra Francis: él no ha abjurado de su credo; son sus jefes los que nunca lo compartieron.
¿Por qué nos rendimos tan gustosamente a la dictadura de los resultados? ¿Qué hace que muchos entrenadores de base y directivos de clubes de cantera ni siquiera puedan contemplar una alternativa? Toda profesión necesita de una filosofía, de un paradigma teórico en el que basar, consiente o inconscientemente, sus actuaciones. Pareciera, a la vista de los acontecimientos, que canteras deportivas como la de Unicaja hayan apostado por la “MacDonalización”, un modelo organizativo inspirado en el funcionamiento de la universalmente conocida cadena de restaurantes de comida rápida que también inspira un universal y fanático culto a la velocidad y a la rentabilidad.

viernes, 9 de enero de 2015

MARCELO BIELSA


Original publicado en Revista Basket Fem, enero 2015

Marcelo Bielsa es una de esas rarezas del deporte que despiertan más atención por su filosofía que por sus logros profesionales, un tipo al que llaman loco pero cuyas intervenciones brillan por su sensatez y sentido común. Para comenzar el nuevo año quiero compartir con ustedes la última reflexión del loco Bielsa. En uno de los recientes entrenamientos con el Olympique de Marsella, su actual club, Bielsa reúne al plantel en un corrillo e inicia una de esas charlas motivadoras que son habituales en cualquier equipo.

jueves, 2 de octubre de 2014

GALA LEÓN


                                          Original publicado en la revista Basket Fem. Octubre 2014

Ser mujer es jugar permanentemente en el lado débil. En la vida como en el deporte. Lo digo yo y lo habrá pensado sin duda la nueva capitana del equipo de Copa Davis Gala León, a quien con su estrenado cargo le ha llovido la consabida carga de críticas machistas, gestos de asombro y risas asociadas a los más rancios tópicos sobre la idiosincrasia del sexo femenino. La reacción más llamativa, por tratarse del que desde hace años entrena al mejor tenista del mundo, ha sido la de Toni Nadal quien no ha tardado en cuestionar a la directora deportiva de la RFET con argumentos que me gustaría analizar aquí:

miércoles, 16 de julio de 2014

FRANCIS TOMÉ


Original publicado en la revista Basket Fem. Julio 2014

He tenido la enorme suerte de encontrarme con el vídeo de la conferencia que Francis Tomé (@francistome), entrenador del Clínicas Rincón de Málaga, ofreció recientemente en el II Clinic “Ciudad de Palos” sobre el tema “El entrenador de formación”. En la conferencia, que recomiendo vivamente a todos los lectores y lectoras que se dedican al noble oficio de educar – sean padres, entrenadoras o maestros – , Tomé hace balance de su trayectoria al frente del equipo LEB Oro y dice dos cosas que invitan a la reflexión:
1ª) Que él es un entrenador de formación inmerso en una liga superprofesionalizada. Por eso, a diferencia de sus rivales, lo que persigue principalmente no son las victorias sino mejorar individualmente a cada uno de los jugadores que entrena. Nada más gratificante para él que verlos ascender al primer equipo o firmar contratos con clubes de la élite, aunque esto haya supuesto, semana sí y semana también, no poder contar ad maiorem exercitator gloriam con las piezas más valiosas del vestuario.
2º) Que lo anterior, en ningún caso, significa que renuncie a ganar. Al contrario, su objetivo es la victoria, pero se obliga a conseguirla con el menos talentoso de sus jugadores en pista y haciendo lo que es mejor para la evolución de ese chico. Además, está convencido de que el equipo crecerá de esa manera.

viernes, 6 de junio de 2014

SOY EL MEJOR TÉCNICO DE LOS EQUIPOS QUE NO ENTRENO


original publicado en la revista Basket Fem junio 2014

Se nos acaba la temporada. Jugadoras y jugadores guardan las botas de basket y sacan a pasear las chanclas de playa buscando la necesaria desconexión con los horarios, los entrenos y las miserias y grandezas de la competición. A los entrenadores nos llega la hora de llevar nuestro ánimo a cuentas, repasar nuestra libretas y preguntarnos, como hacían los antiguos pitagóricos cada día antes de irse a dormir: ¿De qué defectos nos hemos curado esta temporada? ¿Qué vicios hemos combatido? ¿En qué hemos mejorado? Difícil tarea, porque cada cuál es para sí el más lejano. Y dolorosa, porque nuestro interior alberga espejos que nos devuelven imágenes grotescas de nosotros mismos.

domingo, 4 de mayo de 2014

¿PITO VILANOVA?


“¿Pito Vilanova? No se quién es ese Pito”. En estos términos se refería el multilaureado y polimediático técnico José Mouriño al entonces casi desconocido Tito Vilanova, entrenador ayudante del FC Barcelona, justo después de que su equipo, el Real Madrid, perdiera la Supercopa de España frente al conjunto catalán (“un título pequeñito”, decía “Mou”) y él, como consecuencia de una bronca en la banda, se acercara por la espalda a Tito y le metiese un dedo en el ojo. El resto es historia negra del madridismo: Mouriño acabó abandonando el Madrid sin jamás disculparse por su gesto y su ninguneo al recientemente fallecido Tito Vilanova – quizás el más sonado de una larga lista de agravios y menosprecios tanto a rivales como a jugadores y compañeros de su propio club – pasará a los anales del deporte.
No coincido con Gustave Flaubert en que se puede calcular lo que valemos por la entidad de nuestros antagonistas. Como tantos otros casos, el de Mouriño con Vilanova demuestra que la mayor parte de los despreciadores carecen de la grandeza y profundidad que el genial escritor francés presuponía en sus enemigos. Más bien son, como diría Nietzsche, venenosas moscas de mercado, espíritus pequeños y mezquinos que se enorgullecen de derribar edificios de roca escavándolos como gotas de lluvia o yerbajos.

jueves, 3 de abril de 2014

SIMEONE


Una primavera más, como tantos y tantos años anteriores y por venir, se acerca el momento que tan bien representa la grandeza y la miseria de la competición deportiva. Todos los apasionados del deporte estaremos en estos días muy pendientes del desenlace de ligas grandes y pequeñas, nacionales o locales, de dentro o fuera de nuestras fronteras. Será el momento de play-offs a cara de perro y finales de infarto; el momento de la épica y del drama, de los instantes de gloria y de los sueños rotos.

Reconozco que no soy un devoto del deporte profesional y mucho menos del fútbol, pero en los últimos tiempos he empezado a interesarme por las andanzas del Atlético de Madrid, el equipo al que mi padre me enseño a seguir y que yo he ignorado durante muchísimos momentos de mi vida. Como los hinchas del Atleti, especialmente la chavalería que empieza a subirse al carro rojiblanco, me estoy dejando convencer por el mensaje epicúreo de Diego Pablo Simeone que insiste en “disfrutar cada minuto, cada entrenamiento, cada partido” sin plantearse ninguna meta más allá de la realidad de ese instante.
Simeone es un entrenador lleno de coraje y sentido común que ha obrado el milagro de que un grupo de superprofesionalizados jugadores, acostumbrados al resultadismo, crean en la máxima de Horacio: contentar el alma con lo actual desterrando todo temor al futuro. Y así, partido a partido, entrenamiento a entrenamiento, minuto a minuto, el Atleti ha llegado a ocho jornadas para el final del campeonato a desatar todos los miedos e incertidumbres de Barça y Madrid, las inmensas escuadras que, por el contrario, se construyen año a año con el exclusivo fin de lograr títulos.
Como entrenadores de formación tenemos en estos equipos dos modelos educativos bien definidos. No tengo dudas al apostar por el de Simeone. Me gustaría enseñar a mis jugadores y a mis jugadoras – como imagino que él enseñará a su vestuario – que la competición es, como la vida, un viaje que acaba más tarde o más temprano, y en el que lo importante no es el destino sino el trayecto. Si en el día a día, en el entrenamiento a entrenamiento, en el partido a partido, nos hemos hecho mejores jugadores y mejores personas; si hemos aprendido a respetarnos a nosotros mismos y a los rivales; si nos hemos auxiliado en los momentos de flaqueza; si nos hemos sentido orgullosos de nuestro quehacer; si hemos caminado juntos y juntos hemos sufrido y disfrutado; si hemos dado lo poco o mucho que cada cual tenía a cambio de recibir lo mejor de todos, el camino habrá merecido la pena al margen de haber quedado campeones o no haber ganado ni uno solo de nuestros partidos.
La pista central de Wimbledon está presidida por estos versos de Rudyar Kipling, tan cercanos a la filosofía del Cholo Simeone: “Encuéntrate con el triunfo y con el fracaso y trata a ambos impostores de la misma manera”. En tiempo de finales y play-offs no olvidemos que el deporte es simplemente una de las mejores oportunidades que un ser humano tiene de mejorarse a sí mismo con la ayuda de otros (nada más, nada menos) y empleemos nuestro inexorable minuto en recorrer una distancia que realmente valga sesenta segundos.


miércoles, 5 de marzo de 2014

MIEDO A LA LIBERTAD



Regreso de Córdoba, de pasar un par de días junto a algunos equipos y compañeros de mi club. Además de baloncesto (siempre baloncesto), las jornadas han servido para conocer un poco más de cerca a un grupo de jugadoras y jugadores, críos sanotes y alegres, muchos de los cuales iban a pasar la primera noche de sus vidas fuera de casa y sin la vigilancia ni el amparo de mamá y de papá. No es difícil imaginar el grado de excitación alcanzado por la menuda marabunta con la llegada al albergue y el reparto de las habitaciones. Tampoco la preocupación de los acompañantes adultos por minimizar los riesgos de un previsible estallido de libertades. En breve la tensión fue resuelta: los chavales se mostraron absolutamente temerosos de tomar las decisiones más nimias, por ejemplo cuándo despertar o cuándo bajar a desayunar, y demandaron en todo momento nuestras directrices hasta para ir al baño. Claro que, como era de esperar, también se divirtieron de lo lindo poniendo a prueba el poder de la autoridad y su propia capacidad para vivir sin ella. Los pasillos del albergue fueron testigos de la batalla.
Trabajo con adolescentes desde hace veinticinco años. No ha sido esta la primera vez, no será la última, que constato la interna dialéctica de la aventura de ser uno mismo, de ser una misma: cuanto más independientes se reconocen nuestros hijos y nuestras hijas del mundo, cuanto más crece la fuerza de su yo, más conscientes se hacen de lo poderoso y hostil que puede llegar a ser éste y, por tanto, más solos e impotentes se sienten frente a él. Es así como nace en ellos el impulso de obedecer para ganar en seguridad, al tiempo que se rebelan contra aquellos de quienes dependen: Saben inconscientemente que la dulce protección paga el amargo precio de perder la fuerza y la integridad del propio yo.
Erich From (El miedo a la libertad, 1947) recurrió al relato bíblico de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso para explicar la relación entre el ser humano y su contradictoria relación con la libertad. Hombre y mujer viven en el Jardín del Edén esa felicidad inconsciente que ofrece la perfecta armonía con la Naturaleza cuando no se la trasciende. Allí carecen de libertad y de pensamiento, al tiempo que de las atosigantes responsabilidades derivadas de la elección. Pero actúan contra la orden divina y rompen con la Naturaleza al comer del fruto prohibido. Rebelión es, por tanto, el comienzo de la raza humana: Obrar contra el mandamiento de la autoridad es el primer acto libre, el primer y genuino acto humano. Todos sabemos el sufrimiento que de ello resulta. Al trascender la Naturaleza nos hallamos desnudos y avergonzados. Estamos solos y libres, y sin embargo, asustados e impotentes.
Creo que los educadores nunca debemos dispensar a chicas y chicos de la libertad creadora de ser ellos mismos. Aunque pueda sonar a paradoja, pienso que nuestra autoridad reside más en mostrarnos capacitados para enseñarles a ser autónomos y responsables que solícitos para facilitarles la imposible vuelta al seno materno.
No negaré los riesgos de semejante pedagogía, pero en tiempos en los que la adolescencia es prolongada sine die por el timorato proteccionismo de los adultos, la grandeza del ideal moral que representa eclipsa, a mi juicio, cualquiera de sus potenciales peligros.


jueves, 6 de febrero de 2014

LAS VENTAJAS DEL NOSOTROS


En mis clases de filosofía suelo utilizar el deporte como metáfora de la vida. En una de las últimas reflexionamos sobre la virtud, entendida como excelencia que permite a quien la posee realizar de la mejor manera su condición. Pregunté a propósito a mis estudiantes que cuáles consideraban que eran las virtudes de un deportista, de una deportista. Mi alumna Gema (@GemiitaR5), futbolista de talento y apasionada filósofa, elaboró una meditada lista de virtudes colectivas: generosidad, altruismo, empatía, solidaridad, compañerismo, humildad, cooperación... Hice de abogado del diablo al preguntar si era por cualidades como esas que los cracks del fútbol, los futbolistas excelentes, costaban una cantidad tan indecente de dinero. La chica, que captó a la perfección mis intenciones, aceptó que, mal que la propaganda los maquille, en el podrido mundo del deporte profesional ídolos como Messi o Ronaldo no son valorados precisamente por sus virtudes morales (en más de una ocasión su comportamiento es, por el contrario, enormemente egocéntrico e insolidario), sino por sus cualidades técnicas y su codicia de depredador. Sin embargo, ella dejó bien claro que no entendía que se pudiera ser buen futbolista sin ser excelente persona, entendiendo que las buenas personas son aquellas que hacen del vínculo social su prioridad existencial.

jueves, 2 de enero de 2014

NO ESPERO NADA DE TI


Original publicado en la Revista Basket Fem Enero, 2014

El baloncesto de formación es territorio de grandes expectativas. Si uno tiene hijos que juegan y a los que desde bien pequeñitos acompaña, sábado sí y domingo también, por todos los patios de colegio de la localidad, es difícil no acabar soñando con que en una de estas se nos hacen un Ricky Rubio o una Amaya Valdemoro y nos dedican emocionados la canasta que en el último minuto da la victoria a la Selección Española en la final de los Juegos Olímpicos. Nada más justo para unos padres que desear “lo mejor” para sus hijos. Nadie puede reprocharnos que soñemos con vidas extraordinarias para los nuestros. Los hombres y las mujeres nos alimentamos de esperanzas; humano es considerar el futuro de los hijos como dorado manjar para nuestro apetito.
Me preocupa, no obstante, que acabemos confundiendo el mapa con el territorio e impongamos a los hijos nuestra peculiar visión de lo que deberían ser sus vidas. Muchas veces me he preguntado si a los padres nos ampara algún derecho a esperar algo de nuestros hijos, tal vez porque nunca he asumido que esperar mucho sea sinónimo de amar mucho. Al menos no con ese amor que es gratitud por lo que se recibe en lugar de reproche por lo que se echa en falta. El amor por los hijos es a los padres como el valor  a los soldados: se les supone mientras no se demuestre lo contrario. Y sin embargo, cuánto amor condicionado pasa por amor desinteresado, cuánto bien del hijo no es más que impostado amor propio: “Me he sacrificado mucho por ti. No voy a permitir que me defraudes”.
Los hijos no son propiedad de los padres. Tampoco son ausencia o anhelo. Yo prefiero verlos como medida de nuestra potencia para dar vida, en el profundo sentido existencial del término y no en el estrictamente biológico. “Quiero hacer contigo lo que la primavera con los cerezos”, escribió Pablo Neruda. Qué gran declaración de amor, también hacia nuestros hijos. La alegría es el triunfo de esa potencia. La decepción, su fracaso. Quien ama bien a un hijo goza, por encima de todo, de su existencia. Se alegra por lo que es, no por lo que imagina que llegará a ser. Nunca, por tanto, se siente desilusionado.
El poder de ese amor es enorme, pero no siempre la potencia es buena. Por excesiva, por expansiva, a veces debe ser atemperada. Amar a los hijos también implica saber retirarse, comprender que debemos existir menos para que ellos puedan existir mejor. Eso significa sacar nuestros sueños de los suyos, evitar abrumarlos con nuestras esperanzas y expectativas, proteger su fragilidad de nuestras exigencias y de sus autoexigencias, dejar de servirnos de sus incertidumbres reafirmando nuestra capacidad para darles lo que más les conviene. Sin renunciar a usar al máximo nuestra potencia, nuestros hijos jamás podrán desarrollar la suya. El verdadero amor es comburente y no combustible; no arde, sino que hace arder.
Mañana, vuelvan a mirar desde la grada a esos chavales que se mueven por la cancha de baloncesto. Déjenlos allí y vayan a tomar un café con los amigos. En la tertulia, olviden por un momento las medallas y los campeonatos, desentiéndanse de Amaya Valdemoro y de las canastas ganadoras. Quién sabe, puede que detrás de tanto esfuerzo, de tanta insistencia por entrenar cada tarde y jugar partidos cada fin de semana, quizás no se esconda el deseo incontenible de triunfar en el baloncesto profesional, ni siquiera de ganar la liga escolar, sino la sencilla apetencia de estar un rato junto a los compañeros y olvidar durante un par de horas las amarguras del día. Respeten ese espacio. No lo invadan. No traten de acomodarlo a sus esperanzas. Es el lado débil, el lado frágil. El lugar donde no hay cabida para otros sueños que los de sus hijos.





jueves, 5 de diciembre de 2013

¡UN PALO!



original publicado en la Revista Basket Fem Diciembre 2013

Estos días hemos escuchado en clase de filosofía una antigua canción de Pink Floyd que habla del tiempo y de la extendida costumbre entre la juventud de perderlo en naderías, como si su cuenta corriente de minutos dispusiera de un crédito ilimitado. No he hablado demasiado bien del mensaje de Time, que así se llama la pieza. Al contrario, les he transmitido a mis estudiantes que vivir no es un problema de economía del tiempo sino de prodigalidad de oportunidades y que la mayoría de las veces eso que los adultos llamamos “perder el tiempo”, ese “no hacer nada” que tanto nos enerva de los jóvenes, coincide con momentos de plenitud que sería delito desaprovechar. Les mencioné como ejemplo el juego, recordando la última campaña de una conocida marca de refrescos sin burbujas que ha tenido la feliz ocurrencia de reivindicar la desbordante imaginación y la infinita creatividad que es capaz de desplegar un individuo de la especie humana, si no median prejuicios y acomodamientos, cuando se pone en sus manos un simple palo, una piedra o una caja de cartón. Por el poder del juego, la desnuda realidad de la madera, la piedra o el cartón es transformada en varita mágica, joya extraterrestre o nave ultraveloz con la que surcar el firmamento sin salir del salón de casa.

domingo, 3 de noviembre de 2013

SEXO DÉBIL


Original publicado en la revista Basket Fem Noviembre 2013

En estos días de Octubre, en los que trato de llegar puntual a mi cita mensual con Basket Fem, dos acontecimientos abren las portadas de los informativos. El primero, la muerte de la piloto de Fórmula 1 María de Villota; el segundo, la concesión del Nobel de Literatura a la octogenaria escritora canadiense Alice Munro. Por singular, el triunfo social de una mujer suele despertar un inusitado interés, probablemente impulsado por la convicción de que para llegar hasta allí ellas habrán tenido que superar muchos y más difíciles obstáculos que sus homólogos masculinos. Al conocer estas noticias muchos de ustedes, al igual que yo, se habrán preguntado (retóricamente puesto que ambos sabemos de antemano la respuesta) por cuántas mujeres habrán recibido tanto el galardón de la Academia Sueca como la FIA Super Licence a lo largo de sus respectivas historias. Pues bien, desde 1901 solo 12 premios Nobel de literatura han sido mujeres; solo 7 mujeres han sido pilotos de Fórmula 1 desde 1927. Datos que se añaden a otros sobradamente conocidos, como el que indica que el número de mujeres que ocupan cargos directivos en España no llega ni al 15% del total , pese a que ellas suponen el 51% de los titulados superiores y el 44% de la fuerza laboral de nuestro país. También en el universo del balón naranja las estadísticas exponen la desigualdad real entre hombres y mujeres: solo 1/3 del total de licencias federativas expedidas en España en 2012 correspondía a jugadoras de baloncesto. Los hechos son testarudos y a pesar de que desde los púlpitos del poder se de por superado el problema de la discriminación por género (eso sí, al tiempo que se subvenciona con fondos públicos a centros privados que educan en aulas segregadas), la realidad es que, aunque formalmente iguales ante la ley, si una mujer quiere que la actividad que realiza adquiera relevancia y reconocimiento social tiene que desempeñarla muchísimo mejor que cualquier hombre. Más allá del convencionalismo legal aún no se han impuesto ni la lógica ni la ética de la igualdad entre hombres y mujeres.

miércoles, 2 de octubre de 2013

AUTOESTIMA


Original publicado en la revista Basket Fem. Octubre 2013

Mi amigo y compañero Sergio Risoto (@sergiorisoto) suele decir con mucho acierto que un buen entrenador consigue que sus jugadoras confíen en él, pero que un entrenador excelente logra que sus jugadoras confíen en sí mismas. Creo que el talento al que se refiere Sergio, y que en él brilla con prodigiosa nitidez, es deseable no solo para entrenadores sino también para padres, madres y  compañeras de equipo. De todos los juicios a los que se somete una jugadora, el más importante es el suyo propio y a la formación de ese juicio contribuyen decisivamente las personas más cercanas.
Cuando en mis clases hablo de la autoestima suelo proponer a los estudiantes el siguiente juego: doy a cada uno un trozo de papel que simboliza la cantidad total de autoestima con la que cada  cual cuenta. A continuación voy relatando una serie de acontecimientos cotidianos y pido que cada uno le arranque al papel un trozo equivalente a la confianza en sí mismo que dicho acontecimiento le haría perder. Siempre las rasgaduras más importantes se producen cuando leo supuestos relacionados con minusvaloraciones de su persona y nefastos augurios de su porvenir procedentes de quienes son para ellos referentes vitales básicos: padres, amigos, maestros... He visto a algún estudiante acabar con la totalidad del papel tras escuchar un par de desafortunados supuestos de ese género.
La adolescencia es una de las fases más críticas en el desarrollo de la autoestima. La chica necesita forjarse una identidad firme y conocer a fondo sus posibilidades como individuo. Si durante esta etapa la ayudamos a forjar un sólido autoconcepto, le será relativamente fácil superar la crisis y alcanzar la madurez. Si la hacemos sentir poco valiosa, correrá el peligro de buscar la seguridad que le falta por caminos aparentemente fáciles y gratificantes, pero a la larga destructivos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

EL LADO DÉBIL


Paco Espadas

Original publicado en la Revista Basket Fem nº10 
Septiembre 2013

El filósofo alemán Inmanuel Kant nos legó uno de esos principios que, a modo de clave de bóveda, pueden ayudarnos a levantar la cúpula del edificio social: «siempre debes tratar a las personas como si fueran una finalidad en sí y no como un medio para otra cosa». Nada en este mundo (sea lo que sea) tiene el valor de una persona (sea quien sea). En el universo nada brilla más que la dignidad humana. Minusvalorarla es, sin embargo, como meterse el dedo en la nariz: en público denostamos tan fea costumbre, pero atacamos con furia nuestras fosas nasales en el primer semáforo en rojo con el que nos topamos.
Por desgracia, la vida oferta demasiadas oportunidades de olvidar la máxima kantiana, innumerables semáforos en rojo en los que detenernos a hurgar en las narices de nuestra dignidad. Quizás porque cada cual, como decía Séneca, tiene en su interior pretensiones de rey y quiere tener sobre los demás autoridad absoluta.
Así lo demostramos cuando, no siendo en la calle gran cosa, entramos en la cancha (como entrenadores, pero también como padres y madres de jugadoras o como directivos de club) y nos convertimos en sátrapas de una minúscula nación de pequeñas súbditas. Cegados por el afán de protagonismo, tal vez dominados por inconfesables complejos o desvelados por viejas frustraciones, cambiamos el oro de la educación por el oropel del triunfo y nos damos al innoble vicio de la dominación con un deleite que a menudo parece patológico. De ese modo, la chica que aparece un buen día por nuestro club buscando orientación, amigos y diversión; que nos da el cheque en blanco de su confianza, se convierte en juguete de nuestros caprichos, en puro instrumento de nuestras bajas pasiones al que, cuando ya no necesitamos, abandonamos en la cuneta como cáscara vacía.
En baloncesto llamamos lado débil al espacio de la cancha donde erróneamente los defensores se sienten desconectados del balón, olvidando que allí se construye juego real. Metáfora de la vida, el lado débil nos enseña que debemos reparar no solo en el foco sino también en lo desenfocado. En ese lado débil no hay ganadoras ni perdedoras. Ni siquiera jugadoras. Hay niñas que habría que respetar más allá de vanidades o necesidades; adolescentes a las que, bajo ninguna circunstancia, deberíamos invitar a rendir derechos. Creo que si Kant hubiese sido coach además de filósofo, habría dejado escrito que el mundo, como el juego, sería más razonable si defendiéramos el lado débil como verdadero lado fuerte; si, como diría Séneca, nos esforzásemos más por tener autoridad sobre nosotros mismos que por engordar nuestras pretensiones de rey.
¿Y qué hacemos con los semáforos en rojo? Pues sencillamente los aprovechamos para cambiar el dial de la radio.

viernes, 7 de junio de 2013

ENTREVISTA


Me entrevista un grupo de estudiantes de primero de Magisterio de la UMA cuartetofantastico.blogspot.com.es, alumnos de mi querido Miguel Sola (@miguelsola69), a propósito de la evaluación. Poco puedo añadir al tema que no sea lo que ya expuse por aquí en otro post (Enseñar y aprender sin controles ni suspensos ni calificaciones). En cualquier caso, sigo pensando que la reflexión sobre la evaluación es la escalera de Wittgenstein: sirve para elevarnos a otro lugar (el de la educación) pero, llegados allí, debemos darle una patada y sacarla de nuestras preocupaciones profesionales

lunes, 6 de mayo de 2013

COCIENTE DE HUMILLACIÓN

Paco Espadas
Vivimos tiempos difíciles, épocas de plomo donde los espectáculos de escarnio y  flagelación parecen aportar a una ciudadanía vapuleada la sórdida dosis de carne y sangre que necesita para sobrellevar sus cada vez más abundantes miserias cotidianas. Nada reconcilia más con la fortuna que el infortunio ajeno, la pornográfica exposición de sus minusvalías y desdichas. Reflejadas en el espejo de las desgracias de otros, nuestras vidas de hierro y fango se tornan soportables. Innumerables son los ejemplos de shows televisivos en los que la exaltación de nuestras bajezas se convierte en única razón de ser. El que últimamente más ha llamado mi atención, por sibilino, por cruel, ha sido el perpetrado por el magazine "Sálvame", que ha sometido a sus colaboradores a la enésima perrería: un test de inteligencia. Al grito de más cornadas da el hambre, los freak del equipo de colaboradores se han dejado asaltar el último bastión de su intimidad  y a estas horas ya conocemos (con mofa y vilipendio) el rankig de lucidez elaborado por una psicóloga con supuesto prestigio y evidente falta de escrúpulos éticos. No descenderé a cuestionar la fiabilidad del supuesto instrumento de medición de la inteligencia (primero tendría que asumir que es cuantificable una cualidad humana y antes me atrevería a responder a qué huelen las nubes). Tampoco haré historia de su origen, ni relataré las perversas aplicaciones que ha tenido en épocas nada lejanas. No es el cociente de inteligencia el que me preocupa, sino el de humillación, creciente a todas luces en este mundo globalizado del siglo XXI. 
No sufro especialmente por los pintorescos personajes del zoo de Tele 5. No los juzgo por hacer de la pornografía de la razón y el corazón su modus vivendi. Sin embargo me revuelvo en mi butaca, impotente, imaginando el efecto educativo que tendrá semejante proceder. Si por mantener un puesto de trabajo de esos considerados envidiables (famoseo, dinero, viajes y operaciones de estética) alguien en capaz de presentarse a un concurso de estupidez, qué no verá justificado hacer, simplemente por sobrevivir, su sencilla y vapuleada audiencia.
Que por mor de vanidades o necesidades se nos invite a rendir derechos y, lo que es aún peor, que semejante renuncia se nos venda como un acto de legítima autoafirmación, sólo indica que el ideal ilustrado de la inalienable dignidad humana es ya definitivamente un cadáver. Regresan tiempos de postración y humillación. Cambian altares y oficiantes, pero se mantiene el mensaje: sólo los capaces de despreciarse a sí mismos obtendrán recompensa. Así en el Cielo como en la Tierra.

martes, 4 de diciembre de 2012

HAY QUE PARARLA

El autor de este blog está en contra de la ley Wert de Educación (LOMCE)
Si tú también estás en contra de esta ley, puedes firmar aquí
También puedes pegar este post en tu propio Blog
stopleywert
Más información sobre la LOMCE:
- 12 Razones para decir No a la LOMCE (por Jurjo Torres Santomé) vía @YoEpublica.
- Hay que pararla (por Miguel Sola)
- Una Escuela “Low Cost” (por Francisco Imbernón)

martes, 28 de agosto de 2012

MANIFIESTO VITALISTA


Releo en estos días de final de Agosto La Casa de Bernarda Alba, un drama que empequeñece todas mis angustias existenciales. En el primer acto resuena tronante la voz de la matriarca lorquiana imponiendo desde el mismo instante de la muerte de su esposo un larguísimo duelo a las cinco hijas de ambos:“En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas”. Repito en mi cabeza la sentencia de Bernarda e inevitablemente pienso en estos tiempos de hierro y mediocridad en los que el viscoso avance del miedo nos empuja a vivir una especie de duelo a cadena perpetua que ya excede el límite de la sobriedad y la prudencia.

sábado, 18 de agosto de 2012

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA

  
La educación prohibida (2012)



La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.
A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.
Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación (http://www.educacionprohibida.com)