Es
un clásico entre los educadores afirmar que nuestra filosofía, por
encima de selecciones y calificaciones, más allá de enseñar
contenidos, preparar para futuras etapas o formar profesionales,
consiste en “educar en valores”. Los valores son la brújula que
orienta en la toma de decisiones, pero no tienen vida propia sino que
históricamente contribuyen a la supervivencia del sistema económico
y social vigente. Comparto con ustedes algunas de las que, a mi
parecer, son claves ideológicas de este sistema en la actualidad y
les invito a cuestionarse si no son las que conspiran tras cierta
versión, desgraciadamente muy extendida, de la educación.
domingo, 4 de octubre de 2015
EDUCAR EN VALORES
jueves, 12 de febrero de 2015
MACDONALIZAR UNA CANTERA
original publicado en Revista Basket Fem, Febrero 2015
Hace
apenas unos meses mostraba en estas mismas páginas mi más sincera
admiración por Francis Tomé, un entrenador orgulloso de competir
anteponiendo la formación de cada uno de sus chavales a los
resultados del equipo. Eran los momentos gloriosos del equipo filial
de Unicaja, que dejaba boquiabiertos a propios y extraños por el
desparpajo de un puñado de jovenzuelos capitaneados por un técnico
que ganaba prestigio en el baloncesto nacional haciendo, como él
solía repetirnos, ni más ni menos que lo que diariamente
acostumbramos a hacer los entrenadores de base en nuestros
respectivos clubes. Francis también recibía felicitaciones y
parabienes desde todas las instancias de su club. Eran tiempos
dichosos en los que se blasonaba de cantera y se pregonaba a los
cuatro vientos que los valores de la formación trascendían el
estrecho horizonte de los resultados. Hace unas semanas que Tomé ha
sido cesado, que ironía, por los mismos resultados que antes no eran
esenciales. No es casualidad que las cañas se hayan tornado lanzas
contra Francis: él no ha abjurado de su credo; son sus jefes los que
nunca lo compartieron.
¿Por
qué nos rendimos tan gustosamente a la dictadura de los resultados?
¿Qué hace que muchos entrenadores de base y directivos de clubes de
cantera ni siquiera puedan contemplar una alternativa? Toda profesión
necesita de una filosofía, de un paradigma teórico en el que basar,
consiente o inconscientemente, sus actuaciones. Pareciera, a la vista
de los acontecimientos, que canteras deportivas como la de Unicaja
hayan apostado por la “MacDonalización”, un modelo organizativo
inspirado en el funcionamiento de la universalmente conocida cadena
de restaurantes de comida rápida que también inspira un universal y
fanático
culto
a la velocidad y a la rentabilidad.
viernes, 9 de enero de 2015
MARCELO BIELSA
Original publicado en Revista Basket Fem, enero 2015
Marcelo
Bielsa es una de esas rarezas del deporte que despiertan más
atención por su filosofía que por sus logros profesionales, un
tipo al que llaman loco pero cuyas intervenciones brillan por
su sensatez y sentido común. Para comenzar el nuevo año quiero
compartir con ustedes la última reflexión del loco Bielsa.
En uno de los recientes entrenamientos con el Olympique de Marsella,
su actual club, Bielsa reúne al plantel en un corrillo e inicia una
de esas charlas motivadoras que son habituales en cualquier equipo.
jueves, 2 de octubre de 2014
GALA LEÓN
Original publicado en la revista Basket Fem. Octubre 2014
Ser
mujer es jugar permanentemente en el lado débil. En la vida como en
el deporte. Lo digo yo y lo habrá pensado sin duda la nueva capitana
del equipo de Copa Davis Gala León, a quien con su estrenado cargo
le ha llovido la consabida carga de críticas machistas, gestos de
asombro y risas asociadas a los más rancios tópicos sobre la
idiosincrasia del sexo femenino. La reacción más llamativa, por
tratarse del que desde hace años entrena al mejor tenista del mundo,
ha sido la de Toni Nadal quien no ha tardado en cuestionar a la directora
deportiva de la RFET con argumentos que me gustaría analizar aquí:
miércoles, 16 de julio de 2014
FRANCIS TOMÉ
Original publicado en la revista Basket Fem. Julio 2014
He
tenido la enorme suerte de encontrarme con el vídeo de la
conferencia que Francis Tomé (@francistome), entrenador del Clínicas
Rincón de Málaga, ofreció recientemente en el II Clinic “Ciudad
de Palos” sobre el tema “El entrenador de formación”. En la
conferencia, que recomiendo vivamente a todos los lectores y lectoras
que se dedican al noble oficio de educar – sean padres,
entrenadoras o maestros – , Tomé hace balance de su trayectoria
al frente del equipo LEB Oro y dice dos cosas que invitan a la
reflexión:
1ª)
Que él es un entrenador de formación inmerso en una liga
superprofesionalizada. Por eso, a diferencia de sus rivales, lo que
persigue principalmente no son las victorias sino mejorar
individualmente a cada uno de los jugadores que entrena. Nada más
gratificante para él que verlos ascender al primer equipo o firmar
contratos con clubes de la élite, aunque esto haya supuesto, semana
sí y semana también, no poder contar ad maiorem exercitator
gloriam con las piezas más valiosas del vestuario.
2º)
Que lo anterior, en ningún caso, significa que renuncie a ganar. Al
contrario, su objetivo es la victoria, pero se obliga a conseguirla
con el menos talentoso de sus jugadores en pista y haciendo lo que es
mejor para la evolución de ese chico. Además, está convencido de
que el equipo crecerá de esa manera.
viernes, 6 de junio de 2014
SOY EL MEJOR TÉCNICO DE LOS EQUIPOS QUE NO ENTRENO
original publicado en la revista Basket Fem junio 2014
Se
nos acaba la temporada. Jugadoras y jugadores guardan las botas de
basket y sacan a pasear las chanclas de playa buscando la necesaria
desconexión con los horarios, los entrenos y las miserias y
grandezas de la competición. A los entrenadores nos llega la hora de
llevar nuestro ánimo a cuentas, repasar nuestra libretas y
preguntarnos, como hacían los antiguos pitagóricos cada día antes
de irse a dormir: ¿De qué defectos nos hemos curado esta temporada?
¿Qué vicios hemos combatido? ¿En qué hemos mejorado? Difícil
tarea, porque cada cuál es para sí el más lejano. Y dolorosa,
porque nuestro interior alberga espejos que nos devuelven imágenes
grotescas de nosotros mismos.
domingo, 4 de mayo de 2014
¿PITO VILANOVA?
“¿Pito
Vilanova? No se quién es ese Pito”. En estos términos se refería
el multilaureado y polimediático técnico José Mouriño al entonces
casi desconocido Tito Vilanova, entrenador ayudante del FC Barcelona,
justo después de que su equipo, el Real Madrid, perdiera la
Supercopa de España frente al conjunto catalán (“un título
pequeñito”, decía “Mou”) y él, como consecuencia de una
bronca en la banda,
se acercara por la espalda a Tito y le metiese un dedo en el ojo. El
resto es historia negra del madridismo: Mouriño acabó abandonando
el Madrid sin jamás disculparse por su gesto y su ninguneo al
recientemente fallecido Tito Vilanova – quizás el más sonado de
una larga lista de agravios y menosprecios tanto a rivales como a
jugadores y compañeros de su propio club – pasará a los anales
del deporte.
No
coincido con Gustave
Flaubert en que se puede calcular lo que valemos por la entidad de
nuestros antagonistas. Como tantos otros casos, el de Mouriño con
Vilanova demuestra que la mayor parte de los despreciadores carecen
de la grandeza y profundidad que el genial escritor francés
presuponía en sus enemigos. Más bien son, como diría Nietzsche,
venenosas moscas de mercado, espíritus pequeños y mezquinos que se
enorgullecen de derribar edificios de roca escavándolos como gotas
de lluvia o yerbajos.
jueves, 3 de abril de 2014
SIMEONE
Una primavera más, como tantos y tantos años anteriores y por venir, se acerca el momento que tan bien representa la grandeza y la miseria de la competición deportiva. Todos los apasionados del deporte estaremos en estos días muy pendientes del desenlace de ligas grandes y pequeñas, nacionales o locales, de dentro o fuera de nuestras fronteras. Será el momento de play-offs a cara de perro y finales de infarto; el momento de la épica y del drama, de los instantes de gloria y de los sueños rotos.
Reconozco
que no soy un devoto del deporte profesional y mucho menos del
fútbol, pero en los últimos tiempos he empezado a interesarme por
las andanzas del Atlético de Madrid, el equipo al que mi padre me
enseño a seguir y que yo he ignorado durante muchísimos momentos de
mi vida. Como los hinchas del Atleti, especialmente la chavalería
que empieza a subirse al carro rojiblanco, me estoy dejando convencer
por el mensaje epicúreo de Diego Pablo Simeone que insiste en
“disfrutar cada
minuto, cada entrenamiento, cada partido”
sin plantearse ninguna meta más allá de la realidad de ese
instante.
Simeone
es un entrenador lleno de coraje y sentido común que ha obrado el
milagro de que un grupo de superprofesionalizados jugadores,
acostumbrados al resultadismo, crean en la máxima de Horacio:
contentar el alma con lo actual desterrando todo temor al futuro. Y
así, partido a partido, entrenamiento a entrenamiento, minuto a
minuto, el Atleti ha llegado a ocho jornadas para el final del
campeonato a desatar todos los miedos e incertidumbres de Barça y
Madrid, las inmensas escuadras que, por el contrario, se construyen
año a año con el exclusivo fin de lograr títulos.
Como
entrenadores de formación tenemos en estos equipos dos modelos
educativos bien definidos. No tengo dudas al apostar por el de
Simeone. Me gustaría enseñar a mis jugadores y a mis jugadoras –
como imagino que él enseñará a su vestuario – que la competición
es, como la vida, un viaje que acaba más tarde o más temprano, y en
el que lo importante no es el destino sino el trayecto. Si en el día
a día, en el entrenamiento a entrenamiento, en el partido a partido,
nos hemos hecho mejores jugadores y mejores personas; si hemos
aprendido a respetarnos a nosotros mismos y a los rivales; si nos
hemos auxiliado en los momentos de flaqueza; si nos hemos sentido
orgullosos de nuestro quehacer; si hemos caminado juntos y juntos
hemos sufrido y disfrutado; si hemos dado lo poco o mucho que cada
cual tenía a cambio de recibir lo mejor de todos, el camino habrá
merecido la pena al margen de haber quedado campeones o no haber
ganado ni uno solo de nuestros partidos.
La
pista central de Wimbledon está presidida por estos versos de Rudyar
Kipling, tan cercanos a la filosofía del Cholo Simeone: “Encuéntrate
con el triunfo y con el fracaso y trata a ambos impostores de la
misma manera”. En tiempo de finales y play-offs no olvidemos
que el deporte es simplemente una de las mejores oportunidades que un
ser humano tiene de mejorarse a sí mismo con la ayuda de otros (nada
más, nada menos) y empleemos nuestro
inexorable
minuto en recorrer una distancia que realmente valga sesenta
segundos.
miércoles, 5 de marzo de 2014
MIEDO A LA LIBERTAD
Regreso
de Córdoba, de pasar un par de días junto a algunos equipos y
compañeros de mi club. Además de baloncesto (siempre baloncesto),
las jornadas han servido para conocer un poco más de cerca a un
grupo de jugadoras y jugadores, críos sanotes y alegres, muchos de
los cuales iban a pasar la primera noche de sus vidas fuera de casa y
sin la vigilancia ni el amparo de mamá y de papá. No es difícil
imaginar el grado de excitación alcanzado por la menuda marabunta
con la llegada al albergue y el reparto de las habitaciones. Tampoco
la preocupación de los acompañantes adultos por minimizar los
riesgos de un previsible estallido de libertades. En breve la tensión
fue resuelta: los chavales se mostraron absolutamente temerosos de
tomar las decisiones más nimias, por ejemplo cuándo despertar o
cuándo bajar a desayunar, y demandaron en todo momento nuestras
directrices hasta para ir al baño. Claro que, como era de esperar,
también se divirtieron de lo lindo poniendo a prueba el poder de la
autoridad y su propia capacidad para vivir sin ella. Los pasillos del
albergue fueron testigos de la batalla.
Trabajo
con adolescentes desde hace veinticinco años. No ha sido esta la
primera vez, no será la última, que constato la interna dialéctica
de la aventura de ser uno mismo, de ser una misma: cuanto más
independientes se reconocen nuestros hijos y nuestras hijas del
mundo, cuanto más crece la fuerza de su yo, más conscientes se
hacen de lo poderoso y hostil que puede llegar a ser éste y, por
tanto, más solos e impotentes se sienten frente a él. Es así como
nace en ellos el impulso de obedecer para ganar en seguridad, al
tiempo que se rebelan contra aquellos de quienes dependen: Saben
inconscientemente que la dulce protección paga el amargo precio de
perder la fuerza y la integridad del propio yo.
Erich
From (El miedo a la libertad, 1947) recurrió al relato
bíblico de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso para explicar
la relación entre el ser humano y su contradictoria relación con la
libertad. Hombre y mujer viven en el Jardín del Edén esa felicidad
inconsciente que ofrece la perfecta armonía con la Naturaleza cuando
no se la trasciende. Allí carecen de libertad y de pensamiento, al
tiempo que de las atosigantes responsabilidades derivadas de la
elección. Pero actúan contra la orden divina y rompen con la
Naturaleza al comer del fruto prohibido. Rebelión es, por tanto, el
comienzo de la raza humana: Obrar contra el mandamiento de la
autoridad es el primer acto libre, el primer y genuino acto humano.
Todos sabemos
el sufrimiento que de ello resulta. Al trascender la
Naturaleza nos hallamos desnudos y avergonzados. Estamos solos y
libres, y sin embargo, asustados e impotentes.
Creo
que los educadores nunca debemos dispensar a chicas y chicos de la
libertad creadora de ser ellos mismos. Aunque pueda sonar a paradoja,
pienso que nuestra autoridad reside más en mostrarnos capacitados
para enseñarles a ser autónomos y responsables que solícitos para
facilitarles la imposible vuelta al seno materno.
No
negaré los riesgos de semejante pedagogía, pero en tiempos en los
que la adolescencia es prolongada sine
die
por el timorato proteccionismo de los adultos, la grandeza del ideal
moral que representa eclipsa, a mi juicio, cualquiera de sus
potenciales peligros.
jueves, 6 de febrero de 2014
LAS VENTAJAS DEL NOSOTROS
En mis clases de filosofía suelo utilizar el deporte como metáfora de la vida. En una de las últimas reflexionamos sobre la virtud, entendida como excelencia que permite a quien la posee realizar de la mejor manera su condición. Pregunté a propósito a mis estudiantes que cuáles consideraban que eran las virtudes de un deportista, de una deportista. Mi alumna Gema (@GemiitaR5), futbolista de talento y apasionada filósofa, elaboró una meditada lista de virtudes colectivas: generosidad, altruismo, empatía, solidaridad, compañerismo, humildad, cooperación... Hice de abogado del diablo al preguntar si era por cualidades como esas que los cracks del fútbol, los futbolistas excelentes, costaban una cantidad tan indecente de dinero. La chica, que captó a la perfección mis intenciones, aceptó que, mal que la propaganda los maquille, en el podrido mundo del deporte profesional ídolos como Messi o Ronaldo no son valorados precisamente por sus virtudes morales (en más de una ocasión su comportamiento es, por el contrario, enormemente egocéntrico e insolidario), sino por sus cualidades técnicas y su codicia de depredador. Sin embargo, ella dejó bien claro que no entendía que se pudiera ser buen futbolista sin ser excelente persona, entendiendo que las buenas personas son aquellas que hacen del vínculo social su prioridad existencial.
jueves, 2 de enero de 2014
NO ESPERO NADA DE TI
Original publicado en la Revista Basket Fem Enero, 2014
El
baloncesto de formación es territorio de grandes expectativas. Si
uno tiene hijos que juegan y a los que desde bien pequeñitos
acompaña, sábado sí y domingo también, por todos los patios de
colegio de la localidad, es difícil no acabar soñando con que en
una de estas se nos hacen un Ricky Rubio o una Amaya Valdemoro y nos
dedican emocionados la canasta que en el último minuto da la
victoria a la Selección Española en la final de los Juegos
Olímpicos. Nada más justo para unos padres que desear “lo mejor”
para sus hijos. Nadie puede reprocharnos que soñemos con vidas
extraordinarias para los nuestros. Los hombres y las mujeres nos
alimentamos de esperanzas; humano es considerar el futuro de los
hijos como dorado manjar para nuestro apetito.
Me
preocupa, no obstante, que acabemos confundiendo el mapa con el
territorio e impongamos a los hijos nuestra peculiar visión de lo
que deberían ser sus
vidas. Muchas veces me he preguntado si a los padres nos ampara
algún derecho a esperar algo de nuestros hijos, tal vez porque nunca
he asumido que esperar mucho sea sinónimo de amar mucho. Al menos no
con ese amor que es gratitud por lo que se recibe en lugar de
reproche por lo que se echa en falta. El amor por los hijos es a los
padres como el valor a los soldados: se les supone mientras no se
demuestre lo contrario. Y sin embargo, cuánto amor condicionado pasa
por amor desinteresado, cuánto bien del hijo no es más que
impostado amor propio: “Me he sacrificado mucho por ti. No voy a
permitir que me defraudes”.
Los
hijos no son propiedad de los padres. Tampoco son ausencia o anhelo.
Yo prefiero verlos como medida de nuestra potencia para dar vida, en
el profundo sentido existencial del término y no en el estrictamente
biológico. “Quiero hacer contigo lo que la primavera con los
cerezos”, escribió Pablo Neruda. Qué gran declaración de amor,
también hacia nuestros hijos. La alegría es el triunfo de esa
potencia. La decepción, su fracaso. Quien ama bien a un hijo goza,
por encima de todo, de su existencia. Se alegra por lo que es, no por
lo que imagina que llegará a ser. Nunca, por tanto, se siente
desilusionado.
El
poder de ese amor es enorme, pero no siempre la potencia es buena.
Por excesiva, por expansiva, a veces debe ser atemperada. Amar
a los hijos también implica saber retirarse, comprender que debemos
existir menos para que ellos puedan existir mejor. Eso significa
sacar nuestros sueños de los suyos, evitar abrumarlos con nuestras
esperanzas y expectativas, proteger su fragilidad de nuestras
exigencias y de sus autoexigencias, dejar de servirnos de sus
incertidumbres reafirmando nuestra capacidad para darles lo que más
les conviene. Sin
renunciar a usar al máximo nuestra potencia, nuestros hijos jamás
podrán desarrollar la suya. El verdadero amor es comburente y no
combustible; no arde, sino que hace arder.
Mañana,
vuelvan a mirar desde la grada a esos chavales que se mueven por la
cancha de baloncesto. Déjenlos allí y vayan a tomar un café con
los amigos. En la tertulia, olviden por un momento las medallas y los
campeonatos, desentiéndanse de Amaya Valdemoro y de las canastas
ganadoras. Quién sabe, puede que detrás de tanto esfuerzo, de tanta
insistencia por entrenar cada tarde y jugar partidos cada fin de
semana, quizás no se esconda el deseo incontenible de triunfar en el
baloncesto profesional, ni siquiera de ganar la liga escolar, sino la
sencilla apetencia de estar un rato junto a los compañeros y olvidar
durante un par de horas las amarguras del día. Respeten ese espacio.
No lo invadan. No traten de acomodarlo a sus esperanzas. Es el lado
débil, el lado frágil. El lugar donde no hay cabida para otros
sueños que los de sus hijos.
jueves, 5 de diciembre de 2013
¡UN PALO!
original publicado en la Revista Basket Fem Diciembre 2013
Estos días
hemos escuchado en clase de filosofía una antigua canción de Pink
Floyd que habla del tiempo y de la extendida costumbre entre la
juventud de perderlo en naderías, como si su cuenta corriente de
minutos dispusiera de un crédito ilimitado. No he hablado demasiado
bien del mensaje de Time, que así se llama la pieza. Al
contrario, les he transmitido a mis estudiantes que vivir no es un
problema de economía del tiempo sino de prodigalidad de
oportunidades y que la mayoría de las veces eso que los adultos
llamamos “perder el tiempo”, ese “no hacer nada” que tanto
nos enerva de los jóvenes, coincide con momentos de plenitud que
sería delito desaprovechar. Les mencioné como ejemplo el juego,
recordando la última campaña de una conocida marca de refrescos
sin burbujas que ha tenido la feliz ocurrencia de reivindicar la
desbordante imaginación y la infinita creatividad que es capaz de
desplegar un individuo de la especie humana, si no median prejuicios
y acomodamientos, cuando se pone en sus manos un simple palo, una
piedra o una caja de cartón. Por el poder del juego, la desnuda
realidad de la madera, la piedra o el cartón es transformada en
varita mágica, joya extraterrestre o nave ultraveloz con la que
surcar el firmamento sin salir del salón de casa.
domingo, 3 de noviembre de 2013
SEXO DÉBIL
Original publicado en la revista Basket Fem Noviembre 2013
En estos días de Octubre, en los que trato de llegar puntual a mi cita mensual con Basket Fem, dos acontecimientos abren las portadas de los informativos. El primero, la muerte de la piloto de Fórmula 1 María de Villota; el segundo, la concesión del Nobel de Literatura a la octogenaria escritora canadiense Alice Munro. Por singular, el triunfo social de una mujer suele despertar un inusitado interés, probablemente impulsado por la convicción de que para llegar hasta allí ellas habrán tenido que superar muchos y más difíciles obstáculos que sus homólogos masculinos. Al conocer estas noticias muchos de ustedes, al igual que yo, se habrán preguntado (retóricamente puesto que ambos sabemos de antemano la respuesta) por cuántas mujeres habrán recibido tanto el galardón de la Academia Sueca como la FIA Super Licence a lo largo de sus respectivas historias. Pues bien, desde 1901 solo 12 premios Nobel de literatura han sido mujeres; solo 7 mujeres han sido pilotos de Fórmula 1 desde 1927. Datos que se añaden a otros sobradamente conocidos, como el que indica que el número de mujeres que ocupan cargos directivos en España no llega ni al 15% del total , pese a que ellas suponen el 51% de los titulados superiores y el 44% de la fuerza laboral de nuestro país. También en el universo del balón naranja las estadísticas exponen la desigualdad real entre hombres y mujeres: solo 1/3 del total de licencias federativas expedidas en España en 2012 correspondía a jugadoras de baloncesto. Los hechos son testarudos y a pesar de que desde los púlpitos del poder se de por superado el problema de la discriminación por género (eso sí, al tiempo que se subvenciona con fondos públicos a centros privados que educan en aulas segregadas), la realidad es que, aunque formalmente iguales ante la ley, si una mujer quiere que la actividad que realiza adquiera relevancia y reconocimiento social tiene que desempeñarla muchísimo mejor que cualquier hombre. Más allá del convencionalismo legal aún no se han impuesto ni la lógica ni la ética de la igualdad entre hombres y mujeres.
miércoles, 2 de octubre de 2013
AUTOESTIMA
Original publicado en la revista Basket Fem. Octubre 2013
Mi amigo y compañero Sergio Risoto (@sergiorisoto) suele decir con mucho acierto que un buen entrenador consigue que sus jugadoras confíen en él, pero que un entrenador excelente logra que sus jugadoras confíen en sí mismas. Creo que el talento al que se refiere Sergio, y que en él brilla con prodigiosa nitidez, es deseable no solo para entrenadores sino también para padres, madres y compañeras de equipo. De todos los juicios a los que se somete una jugadora, el más importante es el suyo propio y a la formación de ese juicio contribuyen decisivamente las personas más cercanas.
Cuando en mis clases hablo de la autoestima suelo proponer a los
estudiantes el siguiente juego: doy a cada uno un trozo de papel que simboliza
la cantidad total de autoestima con la que cada
cual cuenta. A continuación voy relatando una serie de acontecimientos
cotidianos y pido que cada uno le arranque al papel un trozo equivalente a la
confianza en sí mismo que dicho acontecimiento le haría perder. Siempre las
rasgaduras más importantes se producen cuando leo supuestos relacionados con
minusvaloraciones de su persona y nefastos augurios de su porvenir procedentes
de quienes son para ellos referentes vitales básicos: padres, amigos,
maestros... He visto a algún estudiante acabar con la totalidad del papel tras
escuchar un par de desafortunados supuestos de ese género.
La adolescencia es una de las fases más críticas en el desarrollo de la
autoestima. La chica necesita forjarse una identidad firme y conocer a fondo
sus posibilidades como individuo. Si durante esta etapa la ayudamos a forjar un
sólido autoconcepto, le será relativamente fácil superar la crisis y alcanzar
la madurez. Si la hacemos sentir poco valiosa, correrá el peligro de buscar la
seguridad que le falta por caminos aparentemente fáciles y gratificantes, pero
a la larga destructivos.
viernes, 6 de septiembre de 2013
EL LADO DÉBIL
El
filósofo alemán Inmanuel Kant nos legó uno de esos principios que,
a modo de clave de bóveda, pueden ayudarnos a levantar la cúpula
del edificio social: «siempre debes tratar a las personas como si
fueran una finalidad en sí y no como un medio para otra cosa». Nada
en este mundo (sea lo que sea) tiene el valor de una persona (sea
quien sea). En el universo nada brilla más que la dignidad humana.
Minusvalorarla es, sin embargo, como meterse el dedo en la nariz: en
público denostamos tan fea costumbre, pero atacamos con furia
nuestras fosas nasales en el primer semáforo en rojo con el que nos
topamos.
Por
desgracia, la vida oferta demasiadas oportunidades de olvidar la
máxima kantiana, innumerables semáforos en rojo en los que
detenernos a hurgar en las narices de nuestra dignidad. Quizás
porque cada cual, como decía Séneca, tiene en su interior
pretensiones de rey y quiere tener sobre los demás autoridad
absoluta.
Así
lo demostramos cuando, no siendo en la calle gran cosa, entramos en
la cancha (como entrenadores, pero también como padres y madres de
jugadoras o como directivos de club) y nos convertimos en sátrapas
de una minúscula nación de pequeñas súbditas. Cegados por el afán
de protagonismo, tal vez dominados por inconfesables complejos o
desvelados por viejas frustraciones, cambiamos el oro de la educación
por el oropel del triunfo y nos damos al innoble vicio de la
dominación con un deleite que a menudo parece patológico. De ese
modo, la chica que aparece un buen día por nuestro club buscando
orientación, amigos y diversión; que nos da el cheque en blanco de
su confianza, se convierte en juguete de nuestros caprichos, en puro
instrumento de nuestras bajas pasiones al que, cuando ya no
necesitamos, abandonamos en la cuneta como cáscara vacía.
En
baloncesto llamamos lado débil al espacio de la cancha donde
erróneamente los defensores se sienten desconectados del balón,
olvidando que allí se construye juego real. Metáfora de la vida, el
lado débil nos enseña que debemos reparar no solo en el foco sino
también en lo desenfocado. En
ese lado débil no hay ganadoras ni perdedoras. Ni siquiera
jugadoras. Hay niñas que
habría que respetar más allá de
vanidades o necesidades; adolescentes a las que, bajo ninguna
circunstancia, deberíamos invitar a rendir derechos. Creo que si
Kant hubiese sido coach
además de filósofo, habría dejado escrito que el
mundo, como el juego, sería más razonable si defendiéramos el lado
débil como verdadero lado fuerte; si, como diría Séneca, nos
esforzásemos más por tener autoridad sobre nosotros mismos que por
engordar nuestras pretensiones de rey.
¿Y
qué hacemos con los semáforos en rojo? Pues sencillamente los
aprovechamos para cambiar el dial de la radio.
viernes, 7 de junio de 2013
ENTREVISTA
Me entrevista un grupo de estudiantes de primero de Magisterio de la UMA cuartetofantastico.blogspot.com.es, alumnos de mi querido Miguel Sola (@miguelsola69), a propósito de la evaluación. Poco puedo añadir al tema que no sea lo que ya expuse por aquí en otro post (Enseñar y aprender sin controles ni suspensos ni calificaciones). En cualquier caso, sigo pensando que la reflexión sobre la evaluación es la escalera de Wittgenstein: sirve para elevarnos a otro lugar (el de la educación) pero, llegados allí, debemos darle una patada y sacarla de nuestras preocupaciones profesionales
lunes, 6 de mayo de 2013
COCIENTE DE HUMILLACIÓN
Paco Espadas
Vivimos
tiempos difíciles, épocas de plomo donde los espectáculos de escarnio
y flagelación parecen aportar a una ciudadanía vapuleada la sórdida
dosis de carne y sangre que necesita para sobrellevar sus cada vez más
abundantes miserias cotidianas. Nada reconcilia más con la fortuna que
el infortunio ajeno, la pornográfica exposición de sus minusvalías y
desdichas. Reflejadas en el espejo de las desgracias de otros, nuestras
vidas de hierro y fango se tornan soportables. Innumerables son los
ejemplos de shows televisivos en los que la exaltación de nuestras
bajezas se convierte en única razón de ser. El que últimamente más ha
llamado mi atención, por sibilino, por cruel, ha sido el perpetrado por
el magazine "Sálvame", que ha sometido a sus colaboradores a la enésima
perrería: un test de inteligencia. Al grito de más cornadas da el
hambre, los freak del equipo de colaboradores se han dejado asaltar el
último bastión de su intimidad y a estas horas ya conocemos (con mofa y
vilipendio) el rankig de lucidez elaborado por una psicóloga con
supuesto prestigio y evidente falta de escrúpulos éticos. No descenderé a
cuestionar la fiabilidad del supuesto instrumento de medición de la
inteligencia (primero tendría que asumir que es cuantificable una
cualidad humana y antes me atrevería a responder a qué huelen las
nubes). Tampoco haré historia de su origen, ni relataré las perversas
aplicaciones que ha tenido en épocas nada lejanas. No es el cociente de
inteligencia el que me preocupa, sino el de humillación, creciente a
todas luces en este mundo globalizado del siglo XXI.
No
sufro especialmente por los pintorescos personajes del zoo de Tele 5.
No los juzgo por hacer de la pornografía de la razón y el corazón su modus vivendi.
Sin embargo me revuelvo en mi butaca, impotente, imaginando el efecto
educativo que tendrá semejante proceder. Si por mantener un puesto
de trabajo de esos considerados envidiables (famoseo, dinero, viajes y
operaciones de estética) alguien en capaz de presentarse a un concurso
de estupidez, qué no verá justificado hacer, simplemente por sobrevivir, su sencilla y vapuleada audiencia.
Que por mor de vanidades o necesidades se nos invite a rendir derechos y,
lo que es aún peor, que semejante renuncia se nos venda como un acto de
legítima autoafirmación, sólo indica que el ideal ilustrado de la
inalienable dignidad humana es
ya definitivamente un cadáver. Regresan tiempos de postración y
humillación. Cambian altares y oficiantes, pero se mantiene el mensaje:
sólo los capaces de despreciarse a sí mismos obtendrán recompensa. Así
en el Cielo como en la Tierra.
martes, 4 de diciembre de 2012
HAY QUE PARARLA
El autor de este blog está en contra de la ley Wert de Educación (LOMCE)
Si tú también estás en contra de esta ley, puedes firmar aquí
También puedes pegar este post en tu propio Blog
Más información sobre la LOMCE:- 12 Razones para decir No a la LOMCE (por Jurjo Torres Santomé) vía @YoEpublica.
- Hay que pararla (por Miguel Sola)
- Una Escuela “Low Cost” (por Francisco Imbernón)
martes, 28 de agosto de 2012
MANIFIESTO VITALISTA
Releo en estos días de final de Agosto La Casa de Bernarda
Alba, un drama que empequeñece todas mis angustias
existenciales. En el primer acto resuena tronante la voz de la
matriarca lorquiana imponiendo desde el mismo instante de la muerte
de su esposo un larguísimo duelo a las cinco hijas de ambos:“En
ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento
de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y
ventanas”. Repito en mi cabeza la sentencia de Bernarda e
inevitablemente pienso en estos tiempos de hierro y mediocridad en
los que el viscoso avance del miedo nos empuja a vivir una especie de
duelo a cadena perpetua que ya excede el límite de la sobriedad y la prudencia.
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sábado, 18 de agosto de 2012
LA EDUCACIÓN PROHIBIDA
La educación prohibida (2012)
La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun
considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la
escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros
académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de
comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la
institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas
que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no
acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se
encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje,
la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los
vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.
A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los
años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una
forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental
que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar
aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del
modelo educativo de la escuela tradicional.
Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales,
autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica
pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000
seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704
coproductores que participaron en su financiación colectiva,
convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un
proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta
de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas
de educación (http://www.educacionprohibida.com)
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